Candy (Neil Armfield) Puntuación: 6.5
En ocasiones sucede que te pones a ver una peli a la defensiva, afilando el cuchillo y con ganas de que termine para decir: "Una mierda". Pero, por suerte, a veces el cine te gana la partida y te hace hincar la rodilla. Candy es otra película sobre dos jóvenes yonkis. Y tras los diez primeros minutos, parece como si ya la hubieses visto una decena de veces. Y, en cierta manera, Candy ya la he visto otras veces. Una pareja de veinteañeros ociosos se enganchan a la heroína, viven un infierno tratando de dejarla y se ven obligados a humillarse para sacarse unos dólares para el siguiente chute. Nada nuevo.
La historia no tiene nada de original y por ello es un peligro afrontar una película con dicho argumento. Pero hay pequeños detalles que hacen de Candy algo interesante. Pequeños detalles que transforman la historia en algo muy íntimo, que logra emocionar al espectador y hacerle empatizar con la fragilidad de sus dos personajes protagonistas.
Son varias las escenas que consiguen levantar la peli, especialmente las ambientadas en la casa de campo. Y el desenlace, sobrio y elegante, redondea una película amenazada por su planteamiento más que trillado a engrosar la larga lista del aburrido cine independiente.
"Y ahora que estás bien, no debemos olvidar lo frágil que es esto"... El amor, a veces, no es suficiente.
Nota: En una de las escenas los dos protagonistas discuten porque Heth Ledger está viendo una "buena" película en la tele y no deja dormir a Candy. La peli en cuestión, es "El espejo" de Andrei Tarkovski. Yonki, pero con buen gusto...
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