Nueve Vidas (Rodrigo García, 2005) Puntuación: 7
A veces, estas viendo la tele y te encuentras con el inicio de una peli. La sigues durante un minuto, pero siempre con el dedo en el botón de siguiente canal del mando a distancia, como un gatillo a punto de disparar. Cuandan pasan dos minutos, empiezas a aflojar la tensión del dedo, y al final, le perdonas la vida y pones el seguro al mando. Esto me pasó con Nueve Vidas.
Nueve historias de nueve mujeres. Hasta ahí nada anormal, incluso diría yo, previsiblemente aburrido, si como suele ser habitual en los últimos tiempos nos quieres endilgar (¿existe esta palabra?) otra obra artística de exaltación de los valores femeninos, o peor, recuperación de la memoria femenina perdida, entre los siglos de los siglos, amén. Tipo: "Grandes pintoras del Renacimiento" Habla la autora del libro, Iris Van der Sullivan, por ejemplo:
"porque durante los siglos del Renacimiento hubo extraordinarias pintoras, a la altura o incluso más, de Michelangelo Buonarrotti, yo diría más, los techos de la Capilla Sixtina fueron diseñados por varias esclavas que vivían subyugadas en casa de Miguel Ángel, misógino contrastado"
Que sí, joder, que la historia está escrita por y para hombres y que el papel de la mujer siempre se ha ocultado, pero la historia no se puede cambiar, puede estar abierta a diferentes interpretaciones, pero cambiar no, lo que si se puede cambiar es lo que está por venir y ahí si que todos nos debemos esforzar en un mundo en el que todas las personas tengan los mismos derechos y bla, bla, bla... lo que ya todos sabemos. Pero... que no, hombre que no, que la 9º Sinfonía no fue dictada por una joven alumna a Beethoven, que no...
Y tras esta introducción patrocinada por cigarrillos Laramie, pasamos a la película.
Nueve Vidas presenta en nueve escenas sin cortes un episodio en la vida de varias mujeres. El hecho de que sean escenas sin cortes exigen un gran esfuerzo interpretativo, por parte de los actores, pero también, en el diseño de los movimientos de cámara a lo largo de las diferentes estancias. En ambos casos el resultado es notable.
Lo que más me llama la atención de cada episodio es que no nos muestra todos los detalles de la vida de cada protagonista. A veces sólo intuimos el problema o la situación en la que cada una se encuentra. Y esto es, sin duda, lo más sobresaliente de la peli. Mostrar y no mostrar, dejar espacio (y tiempo) para que el espectador pueda reflexionar sobre cada personaje, que imagine, que interprete y que saque su propia conclusión. Y es que el cine, habitualmente, menosprecia al espectador, lo trata como un bebé que necesita que lo cojan de la mano para guiarle por el camino correcto. Y muchas veces los espectadores embrutecidos por este tipo de cine, reaccionan con desidia ante cualquier película o parte de ella, que exija un esfuerzo propio. Lo queremos todo claro, como el agua: "Aqui el bueno, aqui la chica y aqui el asesino" Y si no, empezamos con preguntas: "¿Para que es la llave? ¿A dónde va el protagonista? ¿ Que simboliza esa serpiente? ¿Por qué no pasa nada? ¿Por qué no explota nada?"
Nueve Vidas respeta al espectador, le deja libertad para reflexionar y muestra episodios en la vida de nueve mujeres que buscan su lugar en el mundo. Melancolía, amor, pérdida, desesperación, miedo... Sentimientos que fluyen con naturalidad dentro de la película. A destacar el episodio de Robin Wright , ex- mujer de Sean Penn, encontrándose con un ex novio en un supermercado. Una maravilla interpretativa que me recuerda a una escena de la excelente "Código Desconocido" de Michael Haneke. O el episodio de la enfermera negra, paradigma de lo que he dicho más arriba sobre la libre interpretación. O el de Glenn Close al final, que me pilló desprevenido... Veánlo.
¿Una peli sobre mujeres? Una peli sobre seres humanos.
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