sábado, 12 de junio de 2010

La vaselina perfecta


Alfredo Relaño en AS:


"Vamos tan conformes con este equipo que nada se discute en torno a él. Pretendimos debatir sobre la portería y una salida en falso de Víctor lo frenó en seco; pretendimos debatir sobre si un delantero o dos y como los dos están a medias se da por bueno empezar con uno; pretendimos debatir si extremos o tiqui-taca y el segundo gol a Corea mandó al limbo las dudas. Aquello de que cada español es un seleccionador, fecunda tradición de discusiones de bar, pasó. Todo el mundo quiere a este equipo, sólo nos preocupa que se cure Iniesta y la mínima duda, Arbeloa o Capdevila para el lateral izquierdo, no desata controversia.

Así pasa, que sólo se discute el nombre. ¿La Roja o España, La Roja o Selección Española? Lo de La Roja fue una sugerencia de Luis Aragonés, en la idea de que esa expresión nos emparentaría con naciones que viven su selección con más cariño y familiaridad que como la vivíamos aquí hace poco. Ponía como imagen La Celeste, de Uruguay. Igual hubiera podido decir la Azzurra (Italia), Les Bleus (Francia) la Verdeamarelha (Brasil) o los All Blacks, que es como se conoce a los fornidos rugbymen de Nueva Zelanda. Pero La Roja choca, porque una tradición no se improvisa y también porque suena, claro, a 'rojo'.

Durante tantos años algunos términos estuvieron tan malditos que cayeron en desuso hasta para los afines a la cosa. Por ejemplo, ya no hay comunistas, sino izquierda unida. No hay separatistas, sino soberanistas o independentistas. Así que La Roja tenía que chocar por fuerza, dado que 'rojo' fue durante tanto tiempo palabra maldita. ¿Por qué no rojigualda? decía alguien el otro día en una radio. Pues porque viste de rojo, no de rojigualdo. Sólo el tiempo y el hábito decidirán si acaba instalándose La Roja (como se instalaron 'galácticos' y 'villarato', repudiados al principio) o seguirá siendo Selección Española. Pero sin enfados."


A Alfredo Relaño, cada cierto tiempo, se le pone dura escribiendo sus artículos. Olvida su habitual mesura, se lía la manta a la cabeza, y deja aflorar ese forofo que lleva dentro. Lo malo es que como mucha parte de esta temporada, olvida que algunos de sus lectores no sólo leemos columnas deportivas.


A diferencia de otros de sus colegas articulistas del ámbito futbolero, el entrañable Relaño parece haberse curtido no sólo con pelotas. Y como Segurola (este en mayor medida) da un barniz intelectual a sus escritos. Y es que es una moda. Muchos escritores, (y escritorzuelos), llenan los periódicos con sus análisis pseudofilósoficos y sus cultivadas metáforas sobre el arte de meter el balón entre los 3 palos. Ya queda atrás aquello de que si te gusta el fútbol eres un palurdo. ¿O no?

Pero en fin, Relaño, ese director, trempante en la noche de ayer, cubrió su artículo de análisis y aseveraciones erróneas, desde mi punto de vista, claro.


Los debates futbolísticos, generalmente, los genera la prensa para llenar páginas y minutos, como viene haciendo desde que el mundo es mundo. El fútbol no genera tantas noticias, por lo que hay que crearlas aunque estén completamente carentes de fundamentos e "interés general". El "Debate de la portería" se inventó desde Madrid y Barcelona, desde As,Punto Pelota, Sport, etc para tener algo sobre lo que discutir. Porque analizar las selecciones del mundial no vende tantos periódicos ni da tanta audiencia como investigar el tamaño de la verga de Valdés, y si la tiene más o menos torcida que Reina. (Parece que el Mundial sea un campamento de verano para fomentar las relaciones sociales y no una jodida competición deportiva de alto nivel)


Pero claro, una salida en falso de Valdés cerró el debate. Y ahí, nuestro amado Relaño, saca a relucir su forofismo. El debate de la portería nunca existió en la selección. Y si alguien lo cerró fue el propio Valdés con sus declaraciones en rueda de prensa. Y no merece la pena seguir más por ahí...


Todo el mundo quiere a la selección. Falso. Mucha gente no soporta a la selección, ni a Nadal, ni Alonso, ni a nuestros modernos heroes mediáticos. Nuestra sociedad, putrefacta hasta los huesos, y además deprimida económica y socialmente, reclama a gritos heroes que anuncien un mundo mejor, esperanza y bla bla bla. Y los medios nos dan a nuestros amados deportistas. Y nosotros los divinizamos. Como borregos. Pues Relaño, mucha gente no quiere a la Roja, y no por cuestiones políticas. Como mucha gente le diría al oido a Letizia Ortiz una palabra de cuatro letras. Por ejemplo.


La Pasionaria. La prensa deportiva necesita nombres, términos sencillos e impactantes para referise a todo. Surgió La Roja y hemorragias de placer generalizadas inundaron de alegría las redacciones de los tabloides. Y comenzaron a bombardear con el nombre. Desde CUATRO, creo recordar, entre aquello y el puto "Yes, we can" españolizado nos atormentaron hasta revolver el estómago. Hasta producir que algunos se nacionalizasen rusos o alemanes por unós días. Pero claro, nosotros también queremos ser como la Azurra. Queremos molar un poco más. Y sobre todo vender anuncios de los patrocinadores de la Roja.


Pero a ver, hombre, yo es que llevo toda mi vida hablando de la "Selección". Y como yo, todos. Pero ahora es la Roja. Menudo conflicto. En Brasil dicen la Seleçao y no pasa nada ¿no? Bueno, yo llamaré a España por su nombre. Por el que he aprendido.


Pero el conflicto nacional de la selección de fútbol, para Relaño tiene una derivación política. Y es que "rojo" fue un término maldito. Aqui, Don Alfredo, se deja llevar, y empieza divagar. Dice que ya no hay comunistas. Ahora es Izquierda Unida. No sé si reir o llorar.


Mira Relaño, campeón, está Izquierda Unida, luego hay comunistas de tertulia de café y puro (muchos de tus amigos o incluso tú, lo seréis) y luego estan algunos verdaderos comunistas, de aquellos que siguen los postulados de Marx y Engels, entre otros, aunque sea erróneos o anacrónicos. Puede que a algunos nazis no le mole el tema de La Roja... Pero son los mismos que cambiarían el nombre del Madrid por Real Poder Blanco. No merece mayor interés la polémica por ese camino.


La cuestión la expuso Camacho durante la retransmisión del partido inaugural del Mundial cuando le preguntó a Paco Glez con su habitual desparpajo castizo : "¿Pero qué es eso de la Roja? Cuando yo jugaba o entrenaba era la Selección?" No creo yo que Camacho sea anticomunista, simplemente no entiende porque hay que cambiarle el nombre a las cosas porque la prensa se empeñe. Bueno, o a lo mejor tiene un cuadro de Paco, el otro, en su dormitorio. Pero no creo.


"El tiempo y el hábito decidirán si se impone o no el término"... Todos sabemos como funcionan esta clase de cosas. El hecho de que un término se imponga, dependerá de si hay un interés entre los medios para que eso se produzca. No siempre es así, y en ocasiones la sociedad va por delante de los medios y son estos últimos los que se tienen que adaptar, pero cada vez menos, sobre todo si el asunto tiene importancia.


El término "La Roja" se está intentando imponer para aglutinar a los aficionados enfervorecidos tras el éxito de 2008 y que babeen por la Selección mientras puedan. Hay que aprovechar el tirón y muchos salen ganando. De los 600.000 euros que gana cada "Rojo" si se llevan la competición no diré nada que eso es demagogia. Ya lo explicó muy bien nuestro gran capitán y novio de Sara Carbonero: "Yo también tengo amigos que lo están pasando mal". Pero eso, Relaño. Enfadémonos sólo por el fútbol, no por las otras cosas...


Y el señor Relaño remata la jugada colgándose pateticamente una medalla por el Villarato. Un asunto en el que este personaje quedó retratado, inventándose una conspiración que al final le reventó en la cara, a modo de actuaciones arbitrales contrarias a su teoria. Pero él sigue. Y no se entera. O no se quiere enterar. Prensa, tv, Internet bombardeando con una palabra a todas horas. Y al final, se logra el objetivo. Un padre enloquecido grita al árbitro "Villarato", cuando su hijo cae en el área rival en un partdo de alevines entre el Llano 2000 y el Arenal B. ¿Se ha implantando el término? Sí. ¿Se ha justificado la teoría que hay detrás del término? No. Es sin duda para estar orgulloso, señor Relaño.


Este año la atención mediática al fútbol ha sido descomunal. Nunca había visto nada igual. Por supuesto, la pasión se desbordó y la gente vivió la Liga como nunca. ¿Por qué? ¿Qué sucede en nuestro país? El fútbol es la vaselina perfecta.

3 comentarios:

  1. Genial argumentación. La soberbia de Relaño me provoca náuseas; Lo peor es que va de ilustrado cuando en el fondo es el más forofo.

    ResponderEliminar
  2. Me ha gustado mucho el artículo. Por supuesto, comparto el 100% de la crítica. Sin embargo me gustaría añadir, que se tiene demasiado endiosados a los periodistas. Si soy sincero, me parecen gente bruta y torpe en su mayoría (y lo siento por los que seamos brutos y torpes), además, tienen un seguimiento totalmente desmesurado. Los idiotas somos nosotros por leer sus idioteces.

    ResponderEliminar
  3. Me ha encantado el artículo, muy bien argumentado, con un estilo fresco y directo. Seguiré tu blog de cerca.

    Si me permites una crítica, no me hace mucha gracia que me "salte música" al entrar en tu blog. Se dónde pararla, pero no me hacen mucho chiste este tipo de scripts :)

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.