
Esta noticia, artículo, o intento de ideologización borreguil aparece en la prensa hoy:
http://www.lne.es/aviles/2010/11/25/busqueda-media-naranja-amor/999038.html
Voy a hacer unos corta-pega donde más mola:
«No te amo, amo los celos que te tengo/ son lo único tuyo que me queda,/ los celos y la rabia que te tengo,/ hidrófobo de ti me ahogo en vino». Así poetiza el escritor chileno Armando Uribe los celos, una respuesta emocional e incontrolable en ocasiones y que siempre ha sido una seña de identidad del amor romántico. Los colectivos contra el maltrato consideran que el modelo de amor que durante siglos ha presidido en Occidente ya no sirve y, más aún, fomenta la violencia contra las mujeres. ¿Qué queda entonces de los acaramelados Romeo y Julieta o de los sufrientes Tristán e Isolda? ¿Y de Orfeo, incapaz de vivir sin su amada y que bajó a los infiernos en busca de Eurídice para arrebatársela a la misma muerte?
¿El joven y desdichado Werther podría haber acabado convirtiéndose en un maltratador de no haberse suicidado? (Werther era un pavo que protagonizó una de las obras más famosas de Goethe, resulta que el chaval era un maltratador en potencia, y menos mal que Goethe se lo cargó, si no esta novela romántica, obra maestra para muchos, se hubiese transformado en una de terror y vísceras.)
La dulce Blancanieves que esperaba a su salvador era en realidad una víctima de un modelo de amor que ahora, aseguran los colectivos feministas, está trasnochado y es peligroso.
«Que te controlen el teléfono móvil o con quién te relaciones es considerado una forma de amor, cuando se pone de manifiesto que hay algo que no funciona en una relación de pareja y que debe alertar ante una posible reacción violenta en el futuro», señala Paula Bartolomé (PSOE), concejala de Mujer en Avilés.
Ay, Paula, Paula, compañera socialista, ¿cómo no te pusiste en contacto con la compañera Eva Longoria y le dijiste que no fisgase el móvil del compañero Tony Parker? Ahora seguiríamos teniendo una pareja felizmente casada...
Con el catolicismo llega «el concepto de amor que nos inculcaron y sigue embutiéndonos -tanto para los bi, como los homo, como los heteros- ser fiel y perpetuamente honesto con quien firmamos un contrato que no es más que una agarradera egoísta. Ser fiel a lo nuestro y cantar al ideal, lo que deseamos pero no podemos alcanzar ni tocar ni confesar», añade. Según González Ovies y empleando un juego de palabras, «seguimos bajo las "esposas" del tabú».
Buff, y luego llegó el catolicismo encima con su egoista contrato (que irónicamente también demandan los "homos"... ¿Y quién es el machista en un matrimonio homosexual? Espera, espera, que me pierdo) Un contrato egoista, digo, que exige la fidelidad "eterna". La cual, no es un elección personal, si no un acto anacrónico, que no se lleva nada ya esta temporada otoño-invierno. Si ya se lo decía yo, joder. ¡Qué fidelidad ni que hostias! (pero luego a veces caen las hostias, hay tantas mujeres que no van a la moda, si Ives-Saint Laurent levantase la cabeza...)
«Se sigue reproduciendo una imagen de mujer débil, sumisa, que necesita protección, que sigue esperando por el príncipe azul que la saque de apuros», apunta la abogada Victoria Carbajal, de la asociación Simone de Beauvoir. «Los cuentos que nos contaban de pequeñas son los mismos que ahora relatan las abuelas a sus nietos y que tanto la publicidad como los guiones de las comedias románticas siguen mostrando a una mujer que espera por su media naranja, en vez de reflejar que ella es una naranja en sí misma», sostiene la letrada. Para Carbajal, «el mito del amor romántico mantiene patrones y tiene que ver con el maltrato».
Abuelas de este mundo, dejad de leer esa basura a los nietos, que la letrada Carbajal no lo tolera. Leedles las columnas de opinión del diario Público, especialmente las de una sesuda nínfula cuyo nombre no recuerdo. Además, Simone de Beauvoir nunca estuvo enamorada románticamente, ni sintió nada parecido a los celos, sólo hay que leer sus obras. Ella sólo se juntaba con Sartre para sentir satisfacción sexual y afectiva. Así lo planteo, de hecho, la primera vez que se encontraron en la uni: Oye Jean-Paul, que te digo yo, ¿establecemos una relación sin nada de romanticismo, sólo para satisfacer nuestro apetito? "A lo cual Jean-Paul respondió, que tonto no era: "Sí, sí, sí, sí... Tengo aquí detras un Volkswagen Escarabajo".
El sociólogo británico Anthony Giddens enunció la sustitución del amor romántico por otro concepto, el del amor confluente. Este tipo de amor, azuzado por la transformación que supusieron los anticonceptivos o la legalización del divorcio, enuncia que las personas son «íntegras y completas por sí solas y las relaciones en las que se involucran solo vienen a aportarles satisfacción sexual y afectiva, dándole mayor importancia a la asociación voluntaria». Ya no debe haber medias naranjas incompletas que suspiran por su amado o amada; los celos son un sinsentido y un arma cargada. Pero mientras algunos tratan de que la Bella Durmiente despierte por sí misma de su sueño centenario, la televisión sigue bombardeando con el clásico del jugador de rugby que enamora a la angelical animadora. Y ahora, en estas fechas, los anuncios de colonias destilarán más sexismo que aromas. Por todo eso, las naranjas, mejor enteras.
Así que ya sabéis chavales, se acabó el romanticismo, que crea potenciales maltratadores y amas de casa celosas. Abrazad el "amor confluente"... "Todo fluye, nada permanece" que dijo Heráclito. Espera no, que ese era griego. Y los griegos crearon una mitología de tradición milenaria, que tampoco vale.
La redactora, termina este alegato aparecido en la Nueva España, dejándose ir un poco y atacando los anuncios de colonias, que, curiosamente, viven de ella y otras como ella. "Y las naranjas mejor enteras"... Jua, jua, jua, jua...
En fin, en esta noticia aparecida en la edición digital hay muchos comentarios, la mayor parte de que gente sorprendida por lo ridículo del artículo. Pero me quedo con esta frase que lo resume todo en pocas palabras:
"Dentro de poco tendré que pedir perdón por seguir enamorada de mi marido despues de 12 años".
No sólo pedir perdón, buena mujer, a lo mejor cualquier mañana vienen por ti los agentes del Proceso de Josek K. (¿hay que censurar también a Kafka? Llamaré a la letrada, para informarme.)
Decía yo aquí: http://davidliov.blogspot.com/2010/11/huele-mourinho-acido-urico.html
http://www.lne.es/aviles/2010/11/25/busqueda-media-naranja-amor/999038.html
Voy a hacer unos corta-pega donde más mola:
«No te amo, amo los celos que te tengo/ son lo único tuyo que me queda,/ los celos y la rabia que te tengo,/ hidrófobo de ti me ahogo en vino». Así poetiza el escritor chileno Armando Uribe los celos, una respuesta emocional e incontrolable en ocasiones y que siempre ha sido una seña de identidad del amor romántico. Los colectivos contra el maltrato consideran que el modelo de amor que durante siglos ha presidido en Occidente ya no sirve y, más aún, fomenta la violencia contra las mujeres. ¿Qué queda entonces de los acaramelados Romeo y Julieta o de los sufrientes Tristán e Isolda? ¿Y de Orfeo, incapaz de vivir sin su amada y que bajó a los infiernos en busca de Eurídice para arrebatársela a la misma muerte?
¿El joven y desdichado Werther podría haber acabado convirtiéndose en un maltratador de no haberse suicidado? (Werther era un pavo que protagonizó una de las obras más famosas de Goethe, resulta que el chaval era un maltratador en potencia, y menos mal que Goethe se lo cargó, si no esta novela romántica, obra maestra para muchos, se hubiese transformado en una de terror y vísceras.)
La dulce Blancanieves que esperaba a su salvador era en realidad una víctima de un modelo de amor que ahora, aseguran los colectivos feministas, está trasnochado y es peligroso.
«Que te controlen el teléfono móvil o con quién te relaciones es considerado una forma de amor, cuando se pone de manifiesto que hay algo que no funciona en una relación de pareja y que debe alertar ante una posible reacción violenta en el futuro», señala Paula Bartolomé (PSOE), concejala de Mujer en Avilés.
Ay, Paula, Paula, compañera socialista, ¿cómo no te pusiste en contacto con la compañera Eva Longoria y le dijiste que no fisgase el móvil del compañero Tony Parker? Ahora seguiríamos teniendo una pareja felizmente casada...
Con el catolicismo llega «el concepto de amor que nos inculcaron y sigue embutiéndonos -tanto para los bi, como los homo, como los heteros- ser fiel y perpetuamente honesto con quien firmamos un contrato que no es más que una agarradera egoísta. Ser fiel a lo nuestro y cantar al ideal, lo que deseamos pero no podemos alcanzar ni tocar ni confesar», añade. Según González Ovies y empleando un juego de palabras, «seguimos bajo las "esposas" del tabú».
Buff, y luego llegó el catolicismo encima con su egoista contrato (que irónicamente también demandan los "homos"... ¿Y quién es el machista en un matrimonio homosexual? Espera, espera, que me pierdo) Un contrato egoista, digo, que exige la fidelidad "eterna". La cual, no es un elección personal, si no un acto anacrónico, que no se lleva nada ya esta temporada otoño-invierno. Si ya se lo decía yo, joder. ¡Qué fidelidad ni que hostias! (pero luego a veces caen las hostias, hay tantas mujeres que no van a la moda, si Ives-Saint Laurent levantase la cabeza...)
«Se sigue reproduciendo una imagen de mujer débil, sumisa, que necesita protección, que sigue esperando por el príncipe azul que la saque de apuros», apunta la abogada Victoria Carbajal, de la asociación Simone de Beauvoir. «Los cuentos que nos contaban de pequeñas son los mismos que ahora relatan las abuelas a sus nietos y que tanto la publicidad como los guiones de las comedias románticas siguen mostrando a una mujer que espera por su media naranja, en vez de reflejar que ella es una naranja en sí misma», sostiene la letrada. Para Carbajal, «el mito del amor romántico mantiene patrones y tiene que ver con el maltrato».
Abuelas de este mundo, dejad de leer esa basura a los nietos, que la letrada Carbajal no lo tolera. Leedles las columnas de opinión del diario Público, especialmente las de una sesuda nínfula cuyo nombre no recuerdo. Además, Simone de Beauvoir nunca estuvo enamorada románticamente, ni sintió nada parecido a los celos, sólo hay que leer sus obras. Ella sólo se juntaba con Sartre para sentir satisfacción sexual y afectiva. Así lo planteo, de hecho, la primera vez que se encontraron en la uni: Oye Jean-Paul, que te digo yo, ¿establecemos una relación sin nada de romanticismo, sólo para satisfacer nuestro apetito? "A lo cual Jean-Paul respondió, que tonto no era: "Sí, sí, sí, sí... Tengo aquí detras un Volkswagen Escarabajo".
El sociólogo británico Anthony Giddens enunció la sustitución del amor romántico por otro concepto, el del amor confluente. Este tipo de amor, azuzado por la transformación que supusieron los anticonceptivos o la legalización del divorcio, enuncia que las personas son «íntegras y completas por sí solas y las relaciones en las que se involucran solo vienen a aportarles satisfacción sexual y afectiva, dándole mayor importancia a la asociación voluntaria». Ya no debe haber medias naranjas incompletas que suspiran por su amado o amada; los celos son un sinsentido y un arma cargada. Pero mientras algunos tratan de que la Bella Durmiente despierte por sí misma de su sueño centenario, la televisión sigue bombardeando con el clásico del jugador de rugby que enamora a la angelical animadora. Y ahora, en estas fechas, los anuncios de colonias destilarán más sexismo que aromas. Por todo eso, las naranjas, mejor enteras.
Así que ya sabéis chavales, se acabó el romanticismo, que crea potenciales maltratadores y amas de casa celosas. Abrazad el "amor confluente"... "Todo fluye, nada permanece" que dijo Heráclito. Espera no, que ese era griego. Y los griegos crearon una mitología de tradición milenaria, que tampoco vale.
La redactora, termina este alegato aparecido en la Nueva España, dejándose ir un poco y atacando los anuncios de colonias, que, curiosamente, viven de ella y otras como ella. "Y las naranjas mejor enteras"... Jua, jua, jua, jua...
En fin, en esta noticia aparecida en la edición digital hay muchos comentarios, la mayor parte de que gente sorprendida por lo ridículo del artículo. Pero me quedo con esta frase que lo resume todo en pocas palabras:
"Dentro de poco tendré que pedir perdón por seguir enamorada de mi marido despues de 12 años".
No sólo pedir perdón, buena mujer, a lo mejor cualquier mañana vienen por ti los agentes del Proceso de Josek K. (¿hay que censurar también a Kafka? Llamaré a la letrada, para informarme.)
Decía yo aquí: http://davidliov.blogspot.com/2010/11/huele-mourinho-acido-urico.html
... que el proceso de idiotización que sufre la sociedad es irreversible. Otra muestra es este asunto. En su cruzada antimaltratadores, estas asociaciones y colectivos, que deben justificar sus puestos de trabajo y sus cuantiosas subvenciones, deben hacerse notar, que están ahí. La violencia machista es una lacra, eso es obvio. Sin embargo, resulta muy difícil erradicarla, como resulta difícil erradicar cualquier comportamiento violento en el ser humano, pues este comportamiento es inherente a él. Y entonces, llegados a este callejón sin salida, estos colectivos feministas y sucedáneos se empiezan a inventar teorías.
Y la última es que hay que borrar de un plumazo el 80% de la literatura de Occidente porque perpetúa un cliché de amor romántico. (o lo que sea) Yo no sé si hablan en serio, o mientras hacen estas declaraciones se están carcajeando mientras cuentan billetes de 50 euros. Estamos hablando de una literatura milenaria, de mitos que están adheridos al tuétano de los huesos de nuestra civilización. Una cultura que nos hecho comprender mejor quiénes somos, y nos ha permitido avanzar socialmente. ¿Los griegos sabían mucho de política pero no de amor?
Esto viene a unirse a aquel globo-sondo lanzado desde este sector, en el que se "invitaba" a cercenar de la educación de los niños la literatura clásica infantil, porque perpetuaba clichés de género... O algo así. Enfermos mentales, los hay en todas partes. Lo raro, es que colectivos de este tipo sean subvencionados para contagiar su enfermedad a toda la sociedad, niños incluidos.
En fin, Werther, si te hubieses acercado a Lotte y le hubieses dicho, que nada de romanticismo, que amor confluente, que en realidad no sentías apenas nada por ella, sólo que tenías ciertas apetencias sexuales y afectivas que cubrir... Y que podíais llevar una vida en común pero en apartamentos separados, con vacaciones libres y viéndose un par de veces cada quince días, y nunca más de dos horas... A lo mejor así, te hubiese hecho caso. Pero tú, romántico trasnochado, maltratador en potencia, tenías que crear el cliché de amor sublime. Aunque a lo mejor la cosa fue distinta, la letrada Victoria Carvajal se acercó a Werther y tras ofrecerle un rato de amor confluente, el joven no pudo más que suicidarse. Habrá que preguntarle a Goethe, ese autor anacrónico.
Algunas ven machistas hasta en la sopa, es lamentable. Que me perdonen las feminazis pero lo que más de una necesita es menos "amor del s.XXI" y más sexo del medievo
ResponderEliminarShhh... No lo digas muy alto, que te quitan la custodia de tus futuros hijos... ;)
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