domingo, 24 de enero de 2010

La magnitud de la tragedia




Menos mal, menos mal que se ha producido el terremoto de Haití. Las redacciones de los periódicos, los tertulianos de las radios (aka todólogos), las chicas que ahora presentan los informativos no tenían de que hablar. Ha sido un golpe de suerte. Yo, incluso, no descartaría que Rupert Murdoch, y algunos magnates bienpensantes, con capacidad ya para manipular las condiciones geotérmicas de la Tierra hayan provocado el quake in Haití. De hecho, los que dominan el mundo desde la atalaya de sus despachos de bancos y demás, ya controlan el clima, como todos sabemos. Ellos y algunos poderosos ecologetas han variado lo que antes tardaba milenios en producirse y ahora, así, de un año pa otro, tenemos un calentón global de la hostia. O cambio climático. O como se llame.

La gente está deseosa de saber cuántos han muerto en esa isla que está por ahí pa allá. Y los medios de comunicación, que están ahí para servir a la ciudadanía, servir y proteger, colocan un contador en la esquina superior derecha de la imagen con los muertos que van cayendo en "el país más pobre de América". (¿Y Jorge Cloony no podía haber montado un telemaratón el día antes del terremoto para paliar el rollo ese de ser el país más pobre de América y no esperar a que muriesen cientos de miles de personas?)

Los ciudadanos de a pie (me encanta esto de "a pie", hay otros ciudadanos que levitan, levitan sobre el asiento trasero de cuero negro de un Audi A8 que les pagamos todos) Y los ciudadanos de a pie, digo, nos sensibilizamos con las imágenes, con las noticias. Decimos: "jo, con lo pobres que son, y encima ahora lo del terremoto, voy a mandar un sms al 25565 con la palabra "haiti" pa colaborar". ¿A dónde va ese sms exactamente? ¿Le llega al celular de un haitiano? ¿ O los sms se los quedan también los bancos a modo de comisión?

Y mientras, el bombardeo de frases hechas y eufemismos nos inundan por todas partes: "la vida se abre paso", "inmenso cementerio", "la magnitud de la tragedia", "riada de cadáveres"... Todo ello aderezado con una foto de un niño con la mirada perdida en los brazos de su madre, no, no, de su madre no, de un bombero... En plan: "el niño se ha quedado sin madre".

En realidad mola, siempre mola que haya una tragedia de estas características con magnitud 7 en la escala de Richter. Así hay algo de que hablar. Nos aburrimos mucho con los dramas domésticos y nos interesa más lo que haya lejos, cuanto más mejor. Como el tsunami. Aquello moló la hostia. Pero duró un mes. Luego ya perdió ineterés. Hay que decir que las tragedias sólo existen en la medida que los medios informen de ello. Luego si no hay noticias ya no hay drama. En África ahora mismo no muere nadie. Y no hay que mandar ayuda urgente a ningún país de ese continente, ni ayuda ni sms. Ahora toca Haití. Habrá que esperar que mueran otras 200.000 personas en otro país pa montar un telemaratón. Porque los 3000 que murieron en 2007 en Bangladesh no molan tanto, no llegaron a los 5 ceros. Y los 5 ceros impactan. 3 ceros es una mierda. No llega ni a tragedia.

En un mes y medio la tragedia de los hatianos terminará oficialmente para los medios. Y para todos nosotros, ciudadanos de a pie. A ver si organizamos un algo, qué se yo, una erupción de un volcán o algo para la primavera. Que si no, los medios domésticos van a tener que hablar del paro y esas movidas. Y eso aburre un huevo. Mejor muertos, muchos muertos y un rescate milagroso de un niño de cuatro años por un bombero de León. Eso mola más. "Eso parte" que diría Butt-Head. Beavis y Butt-Head, eran buenos aquellos chavales...

1 comentario:

  1. Aunque cada cual es muy libre de colaborar como quiera y pueda, lo del SMS no me acaba de convencer. ¿De qué modo se puede comprobar que efectivamente el coste del SMS se destina a Haití?

    Por cierto, tened cuidado con lo siguiente: Ya le ha pasado a algúnos amigos y familiares míos, y lo comento para lo vayáis pasando que están saliendo anuncios de trabajo relativamente atractivos y cuyo teléfono de contacto es un móvil. En dicho móvil, remiten a un 806 que es un número de tarificación adicional y la llamada de 30 minutos os puede salir por unos 40 euros. Evidentemente, no hay trabajo sino una alocución pidiendo datos y con música eterna. Además de ser una estafa, pues no hay trabajo, me parece increíble que se quieran aprovechar de la desesperación y la necesidad de quienes tanto necesitan un trabajo.

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