lunes, 8 de marzo de 2010

Esto sólo lo arreglamos sin vosotros (.org) II parte

Una amiga me ha mandado este correo:


Hola! Seguro que estás tan harto como yo de oír hablar de la crisis y de recibir malas noticias. Respiramos pesimismo. Desayunamos, comemos, merendamos y cenamos pesimismo. Hasta soñamos pesimismo. Nos toca pelear contra eso. Entra en la web: estosololoarreglamosentretodos.org y descubrirás un montón de historias de gente que ya está introduciendo el optimismo en su dieta en grandes cantidades. Son historias de esfuerzo, de ilusión, de ganas, de coraje. Te van a animar mucho. Y te pedimos que no las dejes ahí, que las difundas, que las hagas llegar a tanta gente como puedas, conocidos o desconocidos, a todos los rincones. El primer paso para recuperar nuestra fuerza es recuperar la confianza. La de todos. Porque sólo entre todos arreglaremos esto. Venga, no hay tiempo que perder. http://estosololoarreglamosentretodos.com "







Analicemos el camelo que viene oculto en el mensaje de estos bastardos hijos de puta:


Para empezar nos dice que "yo" (¿Quién es ese "yo" exactamente? ¿el Banco Santander? ¿Pau Gasol? ¿Elena Salgado?) "Yo" está harto de noticias malas y de crisis. Yo tan harto como tu. Estamos hartos de crisis. Y hartos de los cientos de miles de niños muertos en los paises del tercer mundo. Hartos de Haití y de su terremoto. Hartos de lo malo. Pasemos página. Ocultemos la realidad y pensemos en positivo. La miseria no mola nada, no vende, y no impulsa a desmelenarse en el Corte Inglés.



Respiramos pesimismo, dice yo. Desayunos, comemos y cenamos pesimismo. Hay gente que que sólo come pesimismo, yo, porque no tiene otra cosa. Para comer bien hay que tener dinero, eso que procede del trabajo. Y, bueno, hay un pequeño problema en este país con ese particular. Pero hablar del paro es pesimista. Sigamos, pues.



La receta que propone yo, es entrar en la página donde hay historias de dieta optimista. Cómo se mangonean los conceptos de "optimista" y "pesimista". Bueno, malo. Positivo, negativo. Maniqueismo de guardería. Pero hay mucho parvulo en este país nuestro.



Me imagino a un oficial nazi entrando en el campo de concentración de Auschwitz con una sonrisa y hablando con los huéspedes. "Pero, vamos, un poco de optimismo, alegrar esas caras, que esto la arreglamos entre todos. Ya vendrán tiempos mejores. No busquéis culpables a vuestra situación. No penséis en las causas de esto para que nunca se vuelva a repetir. No seáis pesimistas. Y quiero veros a todos entrando con una sonrisa en la garita del Doctor Mengele". ¿Una analogía excesiva? Me la suda.


Yo nos habla de recuperar la confianza. "Yes, we can", y sloganes de ese tipo. ¿Con que fin quiere Teléfonica que recuperemos la confianza? ¿Y el Gobierno? Money, money, money. La idea es derrochar nuestra confianza alegremente con billetitos de euros que no tenemos. Una cosa es la confianza en uno mismo y otra en los que nos han traído hasta aquí. El oficial nazi le dice al judío: "Confía en mí". Y el judío hambriento y escuálido se pone en la cola con el resto.


Yo nos invita a difundir el mensaje, a esforzarnos y a no perder el tiempo. Es un yo paternal, que nos cuida desde su abstracta atalaya. Nos hemos portado mal, no nos hemos esforzado lo suficiente, hemos sido malos y pesimistas, y por eso nos hemos metido en la crisis. La culpa es nuestra pero yo , en su infinita misericordia nos da una segunda oportunidad. Pero no podemos perder el tiempo. No reflexionemos. Pongámonos en marcha en dirección al cajero más próximo. Celebremos nuestra confianza recuperada con unas compras en los grandes almacenes.

Esta página certifica una tragedia de dimensiones colosales. Se nos invita, se nos exige, practicamente, que no reflexionemos, que no protestemos. Aguantar con lo que sea, cerrar los ojos, agachar la cabeza, pero eso sí, arrimando el hombro. La tragedia de no buscar causas a esta situación. De superar esta crisis para que nuestros hijos y nosotros mismos nos demos de bruces contra una crisis igual o peor dentro de otros 15 años. ¿Cómo vamos a arreglar esto si no sabemos lo que falla? ¿Cómo vamos a arreglar esto si no queréis que sepamos lo que falla? ¿ Y cómo coño vamos arreglar esto si, aun sabiendo lo que falla, no nos vais a permitir denunciarlo?

Es triste comprobar como esta campaña pueril esta camelando a mucha gente. Y también es desesperanzador ver como uno es tildado de "pesimista" cuando sólo es un libre pensador. Y es que en este país, y supongo que en los demás, no estar alineado es sinónimo de exclusión social. Porque si criticas esta campaña es que eres de "los otros". No hay más que PP-PSOE. Unos contra otros. Y sus votantes, enfrentados. No seguir un dogma, ni llevar la chapa de un partido en la solapa es un síntoma sospechoso. Así nos va.

Mi amiga, la que me envío el correo, leyendo la primera parte de esta entrada, declaraba que "nunca había leído tantos hijos de puta en un mismo texto". Esta vez, lo he intentado, pero no me he superado. No obstante, terminaré en negrita y en mayúsculas con un sonoro: HIJOS DE PUTA.



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